Tendencias en el diseño y construcción de parques fotovoltaicos

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Tendencias en el diseño y construcción de parques fotovoltaicos

El sector fotovoltaico vive en la actualidad una etapa de transformación constante. La combinación de la urgencia climática, los objetos de descarbonización fijados por la Unión Europea y la necesidad de independencia energética han impulsado un crecimiento sostenido en la construcción de grandes parques solares. En este contexto, la innovación tecnológica y la eficiencia en la gestión de proyectos se han convertido en elementos clave para garantizar que las nuevas instalaciones sean rentables, seguras y sostenibles.

La nueva generación de paneles solares

En los últimos años, la evolución de los módulos solares ha sido determinante. Los parques ya no se diseñan con paneles de 300W como ocurría hace apenas una década, si no con modelos que superan los 600W y que incorporan tecnologías half-cell, que reduce las pérdidas eléctricas y mejora el rendimiento en condiciones reales de operación.

Este salto tecnológico tiene un impacto directo en el diseño de los parques, ya que, con menos paneles es posible alcanzar la misma potencia instalada, lo que se traduce en un menor uso de estructuras, cableado y terreno. Para los promotores, esta optimización se refleja tanto en la inversión inicial como en los costes de operación a lo largo de la vida útil de la planta.

El seguimiento solar como estándar

Otra de las grandes tendencias es la consolidación de los trackers solares. Estas estructuras, que permiten orientar los paneles siguiendo el movimiento del sol. En países con un gran recurso solar, como es el caso de España, su implementación resulta prácticamente imprescindible para maximizar la rentabilidad.

Además, el uso de trackers permite incrementar la producción anual de energía en porcentajes que pueden superar el 20%. Estas estructuras también permite suavizar las los picos de generación y distribuir mejor la producción a lo largo del día. De este modo, se facilita la integración de la energía solar en el sistema eléctrico y se mejora la previsibilidad de la planta lo que supone un gran beneficio a largo plazo.  

La integración del almacenamiento

El almacenamiento energético se está convirtiendo en el gran aliado de la energía fotovoltaica. Hasta ahora, las plantas solares producían energía durante las horas de sol y vertían esa energía directamente a la red. Hoy en día, la incorporación de baterías de gran capacidad permite almacenar el excedente de energía y liberarlo en las horas de mayor demanda.

Esta combinación multiplica las posibilidades de negocio. Esto es debido a que la energía puede almacenarse y venderse en franjas horarias con precios más altos, lo que incrementa la rentabilidad y refuerza la estabilidad de la red eléctrica. Aunque la incorporación de las baterías aún son un factor a tener en cuenta en el coste de la instalación de la planta fotovoltaica, la tendencia apunta a una rápida reducción de los costes en los próximos años, impulsada por la innovación tecnológica y por el respaldo de la Unión Europea a estos proyectos.

La integración de baterias en la producción fotovoltaica

Construcción Modular

Uno de los grandes retos de los proyectos fotovoltaicos es la optimización del tiempo de ejecución. El avance hacia metodologías de construcción modular ha supuesto un gran cambio en el paradigma. Hoy en día, los parques de diseñan dividiendo la planta en bloques eléctricos independientes, cada uno con su propio campo fotovoltaico, inversores y centros de transformación. Esto permite trabajar en paralelo en varias áreas: mientras un equipo instala estructuras, otro puede estar desplegando cableado de media tensión o montando los centros de transformación prefabricados.

La prefabricación, es otra de las claves: centros de seccionamiento, inversores en skid y cuadros de baja tensión llegan al emplazamiento ensamblados, lo que reduce tiempos y minimiza errores. Esto también es gracias a una gran coordinación en la logística de aprovisionamiento coordinada bajo modelos just in time y facilitando un flujo constante de recursos.

Digitalización y monitorización

La digitalización ha transformado tanto la fase de diseño como la de operación en los parques fotovoltaicos. En la etapa previa a la construcción, se emplean software de modelado que permiten simular diferentes configuraciones, evaluar pérdidas por sombreado, calcular la generación horaria a lo largo del año y analizar el impacto de inclinaciones y orientaciones. Este nivel de precisión es fundamental para definir la viabilidad financiera del proyecto y garantizar que la planta cumpla con los compromisos de producción firmados en contratos PPA.

Una vez en operación, las plantas cuentan con sistemas SCADA que monitorizan en tiempo real la producción de cada string de paneles, el nivel de los inversores, la temperatura de los módulos o la tensión de la red interna. Esta información permite aplicar un mantenimiento predictivo, anticipando incidentes antes de que afecten a la producción.

La tendencia más avanzada es la incorporación de algoritmos de inteligencia artificial capaces de correlacionar datos históricos de irradiación, rendimiento y climatología para optimizar automáticamente el funcionamiento de la planta. Esto no solo reduce costes de operación, sino que aumenta la disponibilidad efectiva de la instalación, un factor crítico para la rentabilidad de la instalación.

Nuevos modelos de financiación

La expansión de la fotovoltaica en España no se entiende sin la evolución de su financiación. Hace unos años los proyectos dependían de subvenciones o primas reguladas; hoy el mercado se apoya en contratos y esquemas financieros mucho más sólidos. El más extendido es el PPA, un acuerdo que entre productor y comprador que fija el precio de la energía durante años y da estabilidad a ambas partes. Para el promotor supone ingresos asegurados, y para el cliente la tranquilidad de no depender de la volatilidad del mercado eléctrico.

A este modelo se suma el Project Finance, que ha dejado de ser una fórmula novedosa para convertirse en una práctica habitual. Bajo este esquema, la propia planta respalda el préstamo y son sus ingresos futuros los que garantizan la devolución. Este tipo de operaciones han abierto la puerta a la entrada de fondos internacionales, cada vez más interesados en activos renovables.

A todo ello, se suma el auge de la financiación verde, impulsada por bancos e instituciones europeas que premian los proyectos sostenibles, y el interés creciente de fórmulas de participación local que acercan a las comunidades a la transición energética.

Nuestra visión en Immodo

La energía solar se ha consolidado como uno de los grandes pilares del futuro energético. El debate ya no está en si apostar por ella, sino en cómo hacerlo de manera inteligente, eficiente y respetuosa con el entorno. En Immodo tenemos claro que la clave está en proyectos sólidos, diseñados con rigor técnico y con un compromiso real hacia las personas y el medio ambiente.